Thursday, 6 October 2011

Arizona baby II


De la tienda salimos trastornados, quizás solo yo. Mi nena tiene más cojones que el Sheriff y el malo juntos. De pronto, frente a la tienda, como caída del cielo, apareció una iglesian (Gracias Suha!). Más bien parecía un almacén pero para el caso lo que importaba era el aspecto sacro del lugar. Nos aventuramos con el carro a ver si había espacio para aparcar y ocultarnos en la parte trasera, donde estuviera oscuro y no nos molestasen los feligreses el domingo de mañana o las bestias inmundas de la noche. Detrás del templo había un solar y en un costado del mismo reposaba una modesta casa con un pequeño farol sobre la puerta. Bajo la luz del farol la silueta de varios gatos que nos interrogaban en la distancia. Andabamos a vueltas susurrando acerca de cuál sería el mejor lugar para aparcar, hacía un calor de perros y se respiraba hostilidad. ¿Demasiadas pelis de indios? En esto que llegó un coche y de él bajó una mujer, le pedimos su opinión y para el caso permiso para pernoctar. Llamó a Dave, su Pastor y caporal del santuario en cuestión. No problem pero ahora viene él. Al poco llegó Dave, un simpático cura rechonchete que había estado Alemania 10 años y nos advirtió que aquel lugar no era Frankfurt y que tuviéramos cuidado, muchos se habían alejado del camino del Señor en aquel pueblo. Si cerrabamos las puertas no pasaría nada pero que no nos extrañásemos si venían a merodear en la noche. Welcome to the desert! Y se despidió.
La birra comprada en San Diego estaba ardiendo y tácitamente acordamos no volver a la tienda. Detrás de la iglesia había unas casas y en medio de la silenciosa noche del desierto alguien empezó a practicar ejercicios de ritmo con la batería. Al rato pasó un tren de estos legendarios sonando la bocina sin piedad. Fue el primero de una larga serie. Echamos un par de ajedreces o tres para distraernos antes de dormir y de paso reirnos un rato. Se comprende que aunque no sea el juego más gracioso del mundo sirve para sublimar posibles antagonismos de pareja.

Pasó la noche y no vino el coyote. Eso o se las apañó con mucho sigilo. De mañana vino Dave y nos invitó a usar sus duchas. Bendición del hospitario pastor, carretera y manta. Hacia el Gran Canyon del Colorado.

Atravesamos el desierto durante otras 6 o 7 horas con varias paradas en cada Walmart que encontrábamos de camino para intentar cambiar una colchoneta defectuosa que nos habían colocado el día antes y que parecía agotada en cada bendita sucursal de la más malvada cadena yankee. Al final encontramos otras colchonetas en otra tienda y conseguimos recuperar nuestro dinero de los Walmart. Con ayuda de nuestro atlas de carretera y nuestra conexión a internet móvil contramos un camping libre desviándonos de nuestro camino hacia el Gran Canyon .Sobre las 6.30, con el sol poniéndose escalamos mil metros con la burra para plantarnos en una solitaria montaña de Arizona donde ahora sí, avistamos coyotes y conejos.
Hicimos un fuego bajo la luna del desierto, salieron las estrellas y volví a ver el cielo como hacía tiempo que no lo había visto. Jugamos al ajedrez y dormimos dentro de la burra, abrazados el uno al otro, cada uno en su colchoneta y felices. Solos, lejos de casa, en medio de la naturaleza salvaje de este planeta.

Arizona baby I

Pasando por South Philly donde nos acogieron Anisa y Dan. Tuve el placer de conocer a la tropa del Pig Iron porque era el cumple de Dan y fuimos a tomar unas birras y continuar así con la saga Lecoq. Luego vinieron las dos tardes con uno de los más grandes, y una de las razones de este viaje: Kamili Feelings. Así conocimos a su amiga Silvia, la famosa polaca, y acompañamos a Kamili en la noche que despidió a su madre, Muriel Feelings, activista en los 60 para la Organization of Afroamerican Movement, educadora y autora de tres libros infantiles africanos, y conocida de Malcom X.

Dejamos Philly y a Kamili con sentimientos encontrados, tristes la muerte de su madre pero alegres por haberle visto a él y haber podido compartir un momento tan importante de su vida.

A la mañana siguiente Alex Suha, the Turk, llegaba a casa de Anisa a las 9 en punto para en dirigirnos en su camión hacia el aeropuerto de Baltimore. Con Alex la risa estaba garantizada, también las recomendaciones para el viaje: visitar Vegas y no aparcar en zonas residenciales ni a la orilla de la carretera, preferiblemente hacerlo junto a una iglesia.

7 horas de viaje y aterrizaje en San Diego, California. Carromato de alquiler, buscar un lugar donde aparcar el coche cerca de Pacific Beach y echarnos a dormir no sin antes echar una caminata por la playa y bebernos una birra furtivamente por el paseo. El puritanismo americano, la ley y el orden o como lo quieras llamar, se puede llegar poner empalagoso hasta lo indecible.

San Diego en 140 carácteres:  

Pacific:surferos y tetonas.no toples.Music n playa,atrapaos en Sublime xo peor,tacos y patinadoras.mndigar mejor n CA ken resto de USA.mexico.

20 horas en San Diego y ya estábamos en la carretera, camino a Arizona, a la Gran Raja.

Cerca de las 7, cuando el sol se estaba poniendo y ya estábamos en pleno desierto, saltamos de la Interstatal 15 a la famosa e histórica ruta 66. Fuimos testigos de una de esas legendarias puestas de sol en medio de la llanura, salpicada de pueblos abandonados y algún tren de mercancías kilométrico. Cayó la noche y con ella la pregunta, dónde coño aparcamos hoy, en medio del desierto como estamos. En plena oscuridad llegamos a un cruce y se adivinaban unas casas a los lados, en la oscuridad. Yo ya le había quitado de la cabeza a Nora lo de aparcar en medio del desierto a orillas de la 66, y el cruce, que tenía algo de luz, no me parecía mal. A ella sí, solo le preocupaban los cops, a mí los foragidos. Un poco más adelante del cruce, a un lado de la carretera, había una tienda-licorería completamente blindada. Los barrotes en todo el escaparate, que debía medir no menos de 20 metros de largo, no ofrecían ninguna tranquilidad al viajero. Al bajar del carro se intuía el olor a mierda de coyote. Entramos a preguntar cómo volver a la autopista y en la tienda nos miraron de arriba a abajo.En sus pupilas pudimos leer: forasteros...

(to be continued)



Thursday, 22 September 2011

La Iluminada


Mount Vernon, U Street, son zonas de Washington para la reconciliación con la ciudad. Entre M street y la 9th hay un callejon, Blagden Alley. Entras y sentados en la puerta de un garaje hay un par de tipos como recién teletransportados de Woodstock que hablan de Jim Morrison y cantan poderosas canciones acompañadas por una guitarra. Hay grafitis, ¡aleluya! y un garaje donde unos tipos intercambian golpes dentro de un ring. En otra esquina está Insomniac Design que es donde Rachel me ha citado. También es donde va a tener lugar su instalación viva el sábado en la versión local de la Noche en Blanco. No tengo ni idea de qué va pero siendo idea de Rachel seguro que es divertido y bizarro con un componente trascendental. Al llegar me invita a que eche un vistazo por el espacio que ocupa una planta baja y dos pisos. El último es una terraza a la que se accede desde otra mini terraza en la primera planta y por medio de una escalera de caracol. Según camino por el estuido me imagino que en la primera planta (donde hay una barra) tiene que ocurrir algo excéntrico y de manicomio. Por ejemplo que unos tipos con vestimenta elegante estilo Star Trek están diseñando inteligencia artificial mientras toman cócteles ultra narcotizantes y que en la terraza más alta tiene lugar algún tipo de ritual o sacrificio. No se me ocurre qué puede pasar en la planta baja. En las 3 horas de ensayo siguientes Rachel va desgranando la pieza y su deseo de que el happening ofrezca al público un recorrido simbólico de la muerte a la vida. El espectáculo se llama 'lit' o 'iluminado' y la iluminación o la oscuridad son elementos clave en la historia. En el espectáculo manipulamos la iluminación con linternas, luces de navidad y otros artefactos iluminados.  Abajo, al comienzo, recibimos a los visitantes con una grandes linternas en los ojos como si fuéramos buhos o extraterrestres, o pirados. Luego creamos un bosque de haces de luz, gateamos, danzamos y yo tengo una parte donde improviso una danza de mono iluminado mientras un batería y un contrabajo tocan a mi lado. Gente sale de los armarios y cuentan historias sobre la ciudad y se relatan cuentos con sombras proyectadas sobre una puerta traslúcida en forma de tríptico que da a una pequeña sala. Hay un momento en que el segurata  mete a alguien en el aseo y con la linterna y el cuarto a oscuras somete al visitante a un interrogatorio muy personal. Cuando todo acaba, a oscuras y con ruido de metales golpeando la barandilla subimos a la carrera al piso de arriba donde, efectivamente, hay caos y pintura, música y frenesí. Una mujer cuenta historias sobre un colchón en el armario, suena un chelo dentro de un cuarto de baño lleno de sangre. Al cabo vuelve la oscuridad y unas luces indican que la visita continúa en la terraza exterior. Desde allí se contempla cantar a una cantante en lo más alto de la escalera de caracol. El visitante sube y en la terraza de arriba se ofrece un ritual de respeto a los cuatro puntos cardinales y todos cantamos:

Hey ho, nobody home
Meat nor drink nor money have I none
Yet we shall be very merry

Hay un guión, y el segurata/narrador hace de guía para el público pero habrá espacio para la improvisación y el público decide si quiere observar solamente o si en cambio quiere participar de lo que ocurre. Creo que hay algún parecido entre lo que imaginaba y lo que es. Supongo que al fin y al cabo vivimos un año juntos y me gusta pensar que el habernos formado juntos hace que cuando miramos un espacio e identificamos su potencial, surjan ideas parecidas. Iba a escribir sobre lo talentosa que es Rachel y sobre todas sus otras cualidades artísticas y personales pero creo que la descripción es una buena tarjeta de presentación y así no me pongo muy cheese. Va por ti, chula.

Friday, 16 September 2011

Fat Flag America


Washington me recuerda a Rusia, los niños con uniforme de corte militar, la cantidad de adultos con el uniforme de guerra, las banderas, el sinfín de memoriales de muertos heroicos. América me lo pone fácil con los prejuicios: el que venga a hacer turismo sin contactos locales se encontrará eso: poética de guerra y compras.
Bethlehem es el arquetipo de ciudad decadente que un día fue el orgullo del país con su producción de acero y ahora es una ciudad con aspecto de diva podrida, un Petrozavodsk o Metallostroi en versión Yankee y a lo grande. La fábrica de acero es un complejo que se extiende a lo largo de 11 millas y de allí salieron las vigas, tuercas y tornillos de los rascacielos de Nueva York, el Golden Gate Bridge de San Francisco y el ferrocarril americano. La mayor factoría de acero del mundo después de la de Pittsburgh, también en Pennsylvania.  Cuando en Bethlehem sonaba la sirena entraban y salían ríos de portoriqueños, brasileños mezclados con los locales y sumaban hasta 40.000. Cuando a primeros de los '90 America dejó de comprar el acero de Bethlehem porque los chinos vendían más barato la ciudad pasó de ser el orgullo de la nación a convertirse en pueblo fantasma. Al complejo lo salvaron de la demolición y ahora hay un casino lleno de máquinas tragaperras en el corazón mismo de la antigua fábrica. Quisiera decir que es trágico pero las lucecitas y soniquetes con la bandera ondeando junto a la grua le dan un toque más bien melodramático.  En las provincias al igual que ocurría en Rusia se puede palpar el aburrimiento de la gente, quizás por eso en Bethlehem hay muchas iglesias, sectas, congregaciones, hermandades y centros espirituales de todas las clases. Las calles sin embargo son hogar de un espíritu muy particular: lo grotesco. 

Dos escenas cortas:

1)
Mujer gorda: ¡No corras!
Marido gordo (caminando a duras penas, un par de pasos por delante): No estoy corriendo zorra
Mujer: (con odio y resentimiento): Sí que lo estás, hijo de puta

2)
En una esquina del cruce donde estamos parados hay una mujer gorda, tan gorda que da la impresión de que la cabeza se la haya reducido un jíbaro que pasaba por allí. Tiene el pelo corto a lo militar lo cual ayuda a crear esa impresión de cabeza en miniatura. Está en la esquina y mira al grupo con curiosidad, con extraña actividad reticular, sus ojos están muy vivos pero ausentes y contrastan con el movimiento ondular y cadencioso del cuerpo. Me percato de su extraña presencia y se lo susurro a Cecilie. Cuesta reconocer a una mujer en eso que por su movimiento vagamente recuerda a un cuerpo humano. Nos mira aunque no estoy seguro de que nos vea. Cruza la calle hasta nuestra esquina, sube por la perpendicular, unos pasitos. Luego baja. Sube y baja sin rumbo ni intención. El instinto de vida sobrevive, poco más. Hay tantos gordos(la palabra no hace justicia al tamaño) con pinta de locos que inevitablemente empieza uno por preguntarse si la depresión les llegó antes de la gordura o como resultado de la misma. Los supermercados están llenos de gente con cara de idiota, mejillas que se confunden con la papada y rostros que delatan una sobredosis de tranquilizantes. Lejos de la imagen del obeso feliz estos son gordos que están jodidos y atiborrados a pastillas. Deambulan por los pasillos con los brazos caídos, como inertes. A veces van más rápidos pero solo cuando van sentados en esos vehículos mitad silla de ruedas mitad cesta de la compra. 

Me dice Jill que sí, que hay decenas de programas entre series, realities, películas, concursos, dibujos y documentales que abordan en la ficción y la realidad el tema de la obesidad pero que Hollywood, por poner un ejemplo, trata el tema siempre con perversa benevolencia. Áma tu grasa, acéptala, gordito, no está tan mal. 

También hay mendigos tremendos, gente que no tiene que para comer pero está gorda a morir.

Interview with Cathleen O'Malley




Cathleen is 31 years old and comes originally from the Washington D.C are. After training for 2 years in Lispa, in London, she now works in Bethlehem, Pennsylvania, with Touchstone, a 30-years old theatre company that advocates for a type of theatre that is highly involved in the past, the present and the future of its local community. Cathleen’s capacities at Touchstone include: education director -designing the curriculum they teach in local schools, writing teacher and ensemble member sharing the acting, directing and choreographing of the Touchstone’s work.
We meet at night in the rehearsal space of the barn where we live in Little Pond. It’s past eleven at night and it's raining heavily outside, most of Das Collectivnost's members have already turned in to sleep but some come and go to the kitchen or the toilets during our interview looking at us with the corner of the eye. Cathleen has accepted my request of an interview half flattered half surprised. I tell her that this is my first interview ever and that she should relax and excuse my clumsiness or excess of formality. She enjoys speaking about Touchstone and the work she's doing, and she speaks taking great care of what words she chooses. 

What makes you want to come to Bethlehem and work with Touchstone?

I have always been interested in creating a kind of theatre with a social consciousness and believed in the power of transformation that theatre can have for kids.
Having returned home after Lispa I applied for an admin job at Touchstone that they were offering at a time when the company was undergoing structural changes. When they learned that I was a performer too, they offered me an audition for their spring show, which was great for me. Inspiring people and helping them find their creative voice is at the heart of the work in Touchstone and very much what I was looking for.

You said you’ve been always interested in education, how did Lispa change your approach to teaching?

Before going to London I had worked for about 10 years teaching theatre performance, creative writing, visual art, in school programs and summer camps, etc. Lispa had a strong impact on me with regards to the benefits of structure. I think art teachers who have not studied the technique of being creative fail children by giving them too much liberty. I find that they are often afraid to give children too much instruction because it might block their creativity. In Lispa I learned the power of having a slight form or structure from which to launch a creative project. What in our language we call a fixed point. In USA the value of liberty is very important but in some contexts it is often misunderstood. I believe in the importance of having parameters so that creativity can breathe in the container of the structure.

How would you describe the process whereby a structure and parameters provide a greater freedom than a blank page?

I think that an artist who is aware of rules and norms has then the possibility of breaking them as a creative act. But without structure creativity becomes simply expression, a mood, something shapeless.

Can you provide an example of how you apply that method in schools?

In our playwriting class we might ask our students to think of an object as a point of departure. Once we have an object we can then describe it, compare it, contrast it, analyse it. We can talk about its shape, colour, texture… Often more than one student will say: ‘I can’t think of anything' or ‘I can only think of something stupid like my lunch box’. We try to show them the importance of that first input. After that everything is easier and so we may ask them: how long have you had it for (the lunch box)? Oh, it belonged to your older brother? Can you imagine how many places has it been to? It sat for years in the basement covered in dust? Well now think of it as having a personality, how do you think that must have felt? And so on…

Touchstone works with mainstream schools, what is it that these institutions expect from you guys?

Our subject is teaching the creative process as a discipline: something that has structure, a method, a technique... What we, the Teaching Artists bring to schools, is the experience of working professionally in the field. In addition it is also a chance for kids to be learning from someone who doesn’t hold to the culture and methods of the mainstream school. Most of the education in public schools is oriented towards a test based methodology, where there are right and wrong answers. I would like to think that our programs are a safe space for kids to take that idea that goes through their mind and use it for a creative act. Learn to listen to it. More specifically we work at creating movement as a discipline. It is true that a standard school provides physical education and time for play for the kids, and if it’s a good school it will also teach them how to write creatively and express their ideas. But what Touchstone does is to bring all those fields together: in our classes we teach them to create movement that is both expressive and tells a story, this is something that builds literacy but also confidence, public speaking, and a sort of kinaesthetic intelligence.

Touchstone works in creating some kind of movement or change in the local community. Can you speak a bit about it?

Over the past 30 years we’ve done a number of community projects, sometimes involving up to 50 or 75 people from the community, organized around a theme. A few years ago we did a project called Steel Bound named in reference to Prometheus Bound. Steel has traditionally been the most proud and accomplished industry in Bethlehem, the second city in the country manufacturing Steel after Pittsburgh –also in Pennsylvania. During decades, several generations of people moved to Bethlehem to work in the steel industry. When the factory closed and the work was moved overseas, for many people it felt as a betrayal and a loss of identity. Steel bound was an attempt to create a catharsis, an act of healing through story telling. We used text from interviews with the workers and the actors were the workers themselves.

What are you working on at the moment?

Well, my country is currently preparing to commemorate the 150th anniversary of the American Civil War which is something that clearly still poisons our waters. The bloodiest battle took place in Gettysburg, here in Pennsylvania. This state was particularly stained by the events of the war so we decided to work on a project related to the civil war and the stories of people buried in the cemeteries. Our goal is not to make a history lesson but to find parallels between then and now and at the same time connect what was happening then and now in Bethlehem. Take this as an opportunity for people to be touched by the stories of the past and draw meanings of their own lives. We’re hoping that this piece provides a catharsis for the community in the form of dialogue about those issues and how they’re still at play. Or maybe the community will come out with a sense of pride about how the people fought for a noble cause or maybe it’ll reveal shameful things and that would be good too.

Social change can have so many definitions. We’re interested in people waking up to other people around and waking up to their area and the identity of their region.

A 30-years old company must have come a long way and may no longer have to face the trouble of making a name for itself and other issues that a new company faces. What are the challenges Touchstone has to struggle with?

Financial resources continue to be a challenge. As the company grows, our staff grows our ambition grows… We are a non profit organization and to a great extent we are still depending on government funding and private donors so it is impossible to be complacent because at every shift of powers the government funding sources are a risk. In times of crisis our private donations also get affected. Also recently there has been a change in the artistic directorship so now we're moving in a new direction. This is a small city so we're always trying to find ways to engage new audience.
Another challenge is the fact that when the company was born it was formed by a bunch of people in their 20s or 30s: recent graduates, at the start of their careers. Three decades later, the company has continually reinvented itself, ensemble members have moved away or changed careers. Now, only one of Touchstone’s founding members remains. Most of the rest of us are in our 20s and 30s, a few are married, most are without kids, but could one day. So I guess family and changing goals among company members can create a tension as a company grows. Also, the company is comprised of a wide range of people and therefore we are not all at the same place of our lives. That makes for very exciting and diverse creative work environment, but it also means we’re not always on the same page.


You have 3 seconds to define your country in one word

HUGE

What does a person from Texas, from San Francisco and from Pennsylvania have in common?

The good life and the pursuit of the good life. This could be a universal human ideal but it’s particularly cultivated in the States; what puts people at odds is the difference of opinions about how to achieve this good life. Is the good life a life where people watch out for each other or where the government helps us out if we lose our jobs or are sick, or we are broke, or if the road has potholes? Or is it a life where government is smaller and individualism reigns; these Contrasting understandings of freedom are at the center of current political debate, and manifest in attitudes prevalent to a great or lesser degree in different regions I think the idea of a good life is a common desire and perhaps even indicated in our founding documents, but which finds different expressions among individuals. Another commonality? The vast states of Texas and Pennsylvania, the city of San Francisco--and so much of the vast American landscape--each possess an extraordinary natural beauty.



Sunday, 28 August 2011

¿Miedo a ser libres?

Viaje espejo, viaje lienzo que cubrir con escupitajos multicolores, viaje ausencia de obligaciones, viaje paraíso perdido que cuesta habitar. Viaje en casa ajena como en tu propia casa y viaje los huéspedes que percibes con recelo. Como uno se percibe a menudo en casa, con extrañeza de sí mismo. Como si la piel que habitas no fuera la tuya, como si aún no te hubieras enterado de que esto es lo que hay, por delante y por detrás, te guste o no. Conjuro Lestrigones y cíclopes. Dudar es la peor pesadilla.


Dice Fromm que con la libertad ganada, el individuo pierde la seguridad que le proporciona la unión con el mundo. Le ocurre al individuo en la modernidad, liberado de la naturaleza, la tribu o la religión, igual que le ocurre al joven que comienza a liberarse de la custodia parental y comienza a valerse por sí mismo. Dice también que justo cuando la humanidad creía haber superado el dominio de la naturaleza y comenzaba a dominarla, cuando se había desecho del dominio de la Iglesia y del estado absolutista, la abolición del dominio externo parecía condición suficiente para alcanzar la libertad individual. Acaba la I Guerra Mundial y Occidente celebra al fin la llegada del reino de la paz. Al poco llega la 2ª GM y con ella la pregunta. ¿Qué ha pasado para que millones de personas se hayan entregado sumisas a nuevas tiranías encarnada por dictaduras fascistas y socialistas? El Miedo a la Libertad es la razón y es también el título de este libro.
La idea básica es que el hombre liberado del dominio externo se encuentra asaltado por la sensación de soledad, en ese estado le atormentan dudas infinitas sobre el mundo y sobre sí mismo: solo para juzgar, deja de estar seguro acerca de su propio sentido de la proporción. En ese estado dos alternativas se presentan ante él.
Una es la de sumergirse en el mundo intentando a toda costa recuperar los viejos lazos de unión con él, y de esta forma intenta regenerar el viejo tejido de las relaciones de dependencia. Las relaciones de dependencia están basadas en una sumisión pactada: yo te doy seguridad a cambio de tu libertad. Conscientemente pueden reconfortar pero inconscientemente generan resentimiento y ansiedad pues impiden el potencial desarrollo del individuo. La otra solución es el camino del amor y de las relaciones espontáneas con el mundo.
Fromm, psicólogo social, habla de la psicología que impregna a los individuos de una determinada sociedad. De cómo, además de los instintos de la especie como puedan ser el hambre, el sexo o el lenguaje (Pinker dixit), la especie humana posee herramientas para adaptarse a nuevos entornos a través del desarrollo de las habilidades y hábitos sociales. Equidistante cuando se trata de nature vs nurture aclara que los instintos de la especie son un factor dinámico en el desarrollo de la sociedad pero que así mismo las fuerzas psicológicas de las personas están condicionadas socialmente.
Todo esto viene muy al caso de los disturbios de Londres. No es ninguna sorpresa que la clase política británica se lavara las manos de primeras y ventilase el asunto como pura violencia y gamberrismo sin sentido. Ni que la solución ante tal desconsideración fuera la represión ejemplar. Ahora que estuve en Londres hace unos días los riots seguían en boca de todos. Un par de puntos de vista interesantes sobre lo ocurrido: uno es que a la sociedad le cuesta entender este tipo de impulsos irracionales que no van acompañados de pancartas, manifestaciones autorizadas y ordenados discursos políticos, constructivos. Dos, que sin embargo la clase media experimenta una especie de gustirrinín inconfesable al ver que el caos social que vivimos toma forma plástica. Algo así como: lo raro sería que no ocurriera dado como está montado esto. Gracias chicos, no podíais haberlo expresado mejor!
La segunda cuestión es sobre dicha 'forma plástica' del descontento social. Parece que hay consenso y aprobación sobre el uso del fuego para mostrar descontento entre el populacho. Lo que sin embargo no ha gustado nada ha sido el tema de los saqueos y las imágenes de los negros saliendo de las tiendas con televisiones de plasma entre los brazos. Como que hubiera deslegitimizado la protesta, como si la hubiera banalizado. Pero volviendo al discurso de Fromm, ¿no era de esperar en una sociedad donde el consumismo y el enriquecimiento express son hábitos y habilidades de supervivencia (no solo del individuo sino de la propia sociedad)? ¿No son esos los valores que teníamos que aprender? Creo que no hace falta caer en comparaciones obvias con otras formas de saqueo más sofisticadas.
Así, llevando todas estas cuestiones al terreno personal, como individuo engendrado en una sociedad capitalista me pregunto hasta qué punto están engranadas esos hábitos en mi psicología , y hasta que punto un modo de funcionar basado en el intercambio de bienes y servicios con el fin del enriquecimiento material condiciona mis relaciones con el mundo, mis relaciones de amistad, de familia o de pareja.
Así también mi relación con el viaje, mi visión posiblemente utilitaria del mismo. Mi querer exprimir enseñanzas del mismo. Mis deseos de gloria, una vez de vuelta, al bajar del avión y gritar: "tará! Voilá la risa!" He decidido no cambiar el título del blog ni la descripción, de momento pero intuyo que mi relación con el viaje está en proceso de metamorfosis. Me estoy quitando ladrillos de encima y uno de esos ladrillos era la imagen que había confeccionado de mí mismo como juglar recorriendo las calles del mundo, usando al público como herramienta para aprender el oficio de cómico y volviendo con la mochila llena de saberes que intercambiar por caricias y piedras preciosas a mi vuelta.
Mi nuevo punto de partida son algunas preguntas que extraigo de Fromm ¿Dónde anida el miedo a la libertad, a la relación espontánea con las cosas y las gentes? ¿Qué formas adopta la sumisión? ¿Con qué o quién formo relaciones de dependencia? ¿Es posible viajar sin pretender dar respuesta a estas preguntas, ni querer obtener del viaje nada a cambio más que el placer espontáneo de viajar y relacionarse espontáneamente con el mundo y sus gentes?

Saturday, 27 August 2011

Waiting for Irene

7.29 Kingsland Avenue. Brooklyn

Apenas hora y media para que llegue el huracán Irene, la peor tormenta en NYC de los últimos 50 años.

New York supera cualquier expectativa del viajero, esto es una ciudad moderna y el resto de ciudades son imitaciones de lo que ocurre en Manhattan. Lo digo sin conocimiento ninguno, con la poca distancia y experiencia de quien ayer visitó el mid town por primera vez. El recorrido comenzó en casa de Richard Platz y Alia Phibes, nuestros simpáticos huéspedes. Ella es de Nuevo Méjico y él de Atlanta (Georgia). Ambos se dedican a las artes gráficas y audiovisuales. Richard es amigo de mi ex compa de piso Alex y lo conocí de paso en Londres cuando volvía de Rusia. Es viajero y tiene un par de videos muy graciosos sobre sus experiencias en Rusia que espero poder colgar.

Como decía, salimos de casa y bajamos en dirección al down town Brooklyn. Por el camino nos encontramos a un ciclista de orígen portorriqueño muy gentil que viéndonos perdidos nos invitó a seguirlo hasta el puente de Brooklyn. Aceptamos y de paso nos hizo de guía por las zonas industriales que recorrimos, como el Brooklyn Navy Yard que es un astillero que a primeros de los '40 funcionaba las 24 horas para producir buques de guerra a razón de uno por semana.

Así, llegamos al puente y así lo cruzamos, ya sin el guía. De allí desembocamos en el down town, nos entretuvimos un rato con unos negratas hip hoperos y nos metimos en China Town. Lo cruzamos y al rato llegamos al teatro, que en realidad era una iglesia, en el cruce entre la 10 East y la 2ª Avenida. Allí vimos The Model, una pequeña producción sobre una pareja de neoyorquinos que se encuentran una modelo en la calle. La modelo es una especie de maniquí viviente, una persona hecha objeto o un objeto con rasgos y comportamientos humanos, no se sabe bien qué. La historia va de cómo esta pareja se obsesionan con lo que la modelo hace y lo guapa que es y lo bien que queda cuando hay visita, etc. Así hasta que un día la modelo aprende a girar el pomo de la puerta y se pira sin decir ni pío. También hay un autenticador de modelos. La idea era interesante pero la obra fue aburrida, ni funcionó la comedia ni tampoco el drama. Lo mejor fue al final cuando leyendo la descripción de la producción me enteré de que uno de los actores, el autenticador, era el director y productor de Hurlyburly que hacía su debut sobre las tablas.

De allí a la calle, al East Village: chicas guapas, tipos excéntricos, hispanos en las pizzerias, adolescentes gordas como hipopótamos, miles de taxis, mucho moderneo, mucho bar. La urbe en estado nocturno. Lo que me llamó la atención es la seguridad que se respira en la ciudad. Quizás no pasamos por las calles más dodgies pero desde luego echarse una partida de ajedrez a la una de la madrugada en un parque de Brooklyn y no percibir ni el más mínimo atisbo de chungueo fue una grata sorpresa. Después de un par de cervezas y de vencerme por partida doble a Nora le entraron ganas de salir de marcha, y a mí -para qué engañarnos- también. Preguntando llegamos a una zona de bares nocturnos y cachondeo pero sin pasaporte no nos dejaron entrar. Cogimos las bicis y nos volvimos a casa.

Aquí seguimos, queda una hora para el gran diluvio.